El proyecto parte de una premisa sencilla: transformar relatos informales y descripciones imaginarias en personajes visuales con personalidad definida.
El reto no era ilustrar por ilustrar, sino interpretar, sintetizar y tomar decisiones visuales que dieran forma a cada personaje de manera consistente.
Cada pieza debía funcionar tanto de forma individual como dentro de un conjunto.
Dirección creativa y desarrollo visual completo del proyecto.
A partir de conversaciones con distintas personas, trabajé la conceptualización, el diseño gráfico y la ilustración de cada personaje, definiendo estilo, color, expresión, actitud y lenguaje visual.
El foco estuvo en convertir información intangible en decisiones gráficas claras.
Proyecto personal de diseño de personajes ilustrados.
Un ejercicio creativo donde la dirección artística se centra en traducir ideas abstractas y descripciones verbales en identidades visuales coherentes, con carácter y narrativa propia.
· Interpretación libre de descripciones verbales como punto de partida creativo
· Desarrollo de personajes desde su personalidad, no desde la forma
· Uso consciente del color, la expresión y la postura como elementos narrativos
· Diseño de cartas ilustradas como formato para contextualizar cada personaje
· Cohesión visual del conjunto sin perder identidad individual
· Estilo gráfico consistente que permite lectura como serie o colección
Cada decisión buscó equilibrio entre libertad creativa y coherencia visual.
· Desarrollo de una serie de personajes con identidad propia
· Ejercicio de narrativa visual aplicada a ilustración
· Exploración de estilos gráficos y recursos expresivos
· Base creativa reutilizable para proyectos editoriales, lúdicos o narrativos
El proyecto funciona como un banco de pruebas creativo, no como un resultado cerrado.
Diseñar personajes no es dibujar formas, sino tomar decisiones narrativas.
La coherencia visual nace de entender quién es el personaje antes de definir cómo se ve.
Proyecto personal en evolución